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15/12/2019
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REPÚBLICA DOMINICANA: CLARO Y PRECISO

Tal fue el mensaje dejado por la risueña embajadora de los Estados Unidos, Robin Berstein cuando al ocupar el turno oratorio de invitada especial en el habitual Almuerzo Mensual de la Cámara Americana de Comercio, expresó de manera categórica su preocupación por el que calificó de “clima de inversión impredecible en el país”.

La señora Berstein, a quien por su intensa y diligente actividad y gran capacidad de socialización, ya muchos reconocen y consideran como quien mejor ha representado los intereses de los Estados Unidos en República Dominicana,  generado tantas simpatías en el seno de nuestra sociedad y contribuido a estrechar los lazos de amistad entre ambos países, no se cohibió de llamar la atención sobre una situación que según reveló ha ocasionado quejas por parte de inversionistas y compañías estadounidenses.

La embajadora mencionó casos de compañías estadounidenses afectadas en sus intereses y operaciones por repentinos cambios en las regulaciones sin previo aviso, bajo amenaza para sus inversiones de sufrir fuertes multas por incumplimiento.  Obviamente se trata de una situación que afecta el clima de seguridad jurídica que constituye un factor clave de evaluación, sobre todo en el caso de las empresas extranjeras, al momento de establecerse en un mercado.

No menos inquietante aún, la referencia que hizo la señora Berstein a inversionistas individuales que adquirieron una residencia o determinada propiedad que nunca les fue entregada, y que han quedado atrapados en la madeja de un sistema legal donde afirmó sin reparos las decisiones son determinadas por influencias políticas o económicas.

La embajadora Berstein aseguró que los Estados Unidos, que no debemos olvidar es con mucho nuestro principal socio comercial, están dispuestos a invertir en el país siempre y cuando, como contrapartida, se asuma el compromiso de generar un clima atractivo de inversión para las empresas norteamericanas. 

Por otra parte, la oradora expresó que su país está en disposición de brindar apoyo para la celebración de las elecciones del 2020, brindando asistencia técnica así como los equipos que puedan requerirse a fin facilitar el proceso y contribuir a su mejor organización y transparencia. Es una oferta que ya había hecho con anterioridad y que reiteró en esta ocasión ante el nutrido grupo de empresarios y ejecutivos que asistió a su exposición.

En otro orden la señora Berstein se refirió a la situación de Haití, señalando que se precisa una mayor intervención a nivel multilateral para ayudar al país vecino a superar la grave crisis en que se encuentra sumido. De manera específica mencionó a la Unión Europea advirtiendo en  forma enfática que el problema no puede ser simplemente una responsabilidad asumida por los Estados Unidos y la República Dominicana.

No fue el de la embajadora estadounidense un discurso complaciente.  Ni sus palabras buscaron halagar oídos.  Por el contrario, ajustado al más correcto estilo diplomático, puso el dedo en la llaga de situaciones que afectan no solo los intereses de inversionistas estadounidenses, sino el clima inversión extranjera en general de tan significativa importancia para contribuir al crecimiento de la economía nacional y al desarrollo de todo nuestro potencial de riqueza, sobre todo en aquellas áreas que requieran de grandes sumas de capital y aporte de avanzada tecnología de que carecemos.

El mensaje está dado. Fue como señalamos al principio, claro y preciso. Como para que nadie se llame a engaño, ni a quienes va dirigido puedan desentenderse del mismo. Resumiendo su contenido en una frase popular se puede afirmar que “más claro no cantaría un gallo”.